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  ¿Magnifica nuestro cerebro la polarización? 

Barasz, Kate; Kim, Tami; Evangelidis, Ioannis
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Cuando Donald Trump ganó las elecciones, muchos se preguntaron por qué le había votado la gente. ¿Fue por la promesa de construir un muro en la frontera con México? ¿Por las deportaciones masivas de inmigrantes sin papeles? ¿Por la prohibición de entrar al país a ciudadanos de varios países musulmanes? Algunas de esas voces especularon que el extremismo de Trump en materia de inmigración había influido en sus votantes, por lo que cabía suponer que todos ellos eran racistas y xenófobos.

¿Se ajusta a la realidad esta generalización sobre los partidarios de Trump? O, simpatías políticas aparte, ¿no será que nos encontramos ante una heurística, es decir, un atajo de la mente?

En esencia, esta es la duda que empujó a la profesora del IESE Kate Barasz, Tami Kim y Ioannis Evangelidis a comprobar determinados sesgos cognitivos en contextos tanto políticos como no políticos.

En psicología, la "heurística" es un conjunto de reglas sencillas y eficaces al que solemos recurrir para formarnos un criterio propio y tomar decisiones sobre cuestiones complejas. Según los estudios, este tipo de muletas mentales pueden llevarnos a conclusiones erróneas e influir en nuestras creencias. De ahí que sea tan importante entenderlas.

Para su artículo "I Know Why You Voted for Trump: (Over)Inferring Motives Based on Choice" (Sé por qué votaste a Trump: (sobre)inferencia de los motivos a partir de una elección), publicado en la revista Cognition, Barasz y sus coautores diseñaron siete estudios que les permitieran saber más acerca de lo que denominan "heurística de valor-peso", es decir, la tendencia a ponderar en exceso las posiciones más extremas con el fin de formarnos un criterio rápidamente.

En su primer estudio, examinaron la opinión de los partidarios de Hillary Clinton sobre los votantes de Trump y viceversa, y valoraron el acierto de sus presunciones. Apenas cinco días después de las elecciones presidenciales, preguntaron a 300 votantes de Clinton y Trump por las razones de su voto y las de quienes votaron al candidato rival.

Los resultados corroboraron que existía cierta tendencia a dar más peso a las posiciones más extremas del que realmente tenían. Así, los votantes de Clinton tendían a creer que la política extremista de Trump sobre inmigración había influido de manera importante en sus votantes, mientras que estos declararon dar más importancia a su política económica, que era menos radical. Es más, los seguidores de Clinton que creían que los votantes de Trump daban más importancia a su política de inmigración tenían una opinión sobre ellos, en general, más desfavorable.

Si bien es lógico pensar que los partidarios del muro y del veto a los musulmanes votaron a Trump, no lo es tanto dar por hecho que todos sus votantes apoyan su extremismo en materia de inmigración. Eso sería invertir la relación entre causa y efecto. De hecho, puede ser que los votantes de Trump valoren más su promesa de aumentar la inversión en infraestructuras. Pero, cuando entran en juego posiciones extremas, los autores hallan evidencias de que la gente muestra puntos ciegos inferenciales.

De la política al clima
Para eliminar la política de la ecuación, Barasz, Kim y Evangelidis eligieron para su segundo estudio un tema menos espinoso: el clima. Preguntaron a más de 200 participantes sobre el clima de Fort Lauderdale (Florida), muy cálido y soleado, y el de Fort Worth (Texas), considerado más templado, y sobre la importancia del clima en la decisión de mudarse a una ciudad u otra.

Como se esperaba, los participantes que pensaban que el clima era más extremo en una de las ciudades fueron los que más peso dieron a este factor en la hipotética decisión de mudarse. ¿Quiere decir eso que las oportunidades laborales, los lazos familiares u otros factores no tienen tanta importancia a la hora de mudarse a Florida? De nuevo, los autores observan la tendencia a mezclar valor y peso, respaldando así su principal hallazgo: la intervención de una heurística de valor-peso.

Los cinco estudios restantes, en los que participaron más de 2.000 personas, volvieron a corroborarlo: cuanto más extremas sean las características de una opción, más fácil será que creamos saber lo que motivó esa elección.

¿Por qué es relevante este hallazgo? Por lo pronto, la polarización política es un fenómeno que parece crecer no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Y cómo percibimos la actitud de los demás --y sus prioridades-- puede exacerbar nuestra visión aún más.

Esta investigación sugiere que la heurística de valor-peso puede ser muy relevante cuando las posturas y los programas políticos extremos distorsionan la percepción de los observadores, con independencia de su afiliación política. Este factor puede hacer que no consideren otros factores, adicionales o alternativos, que podrían haber influido en esa elección.

Por tanto, vale la pena que te preguntes...

  • ¿Qué posturas empresariales o personas he desestimado por su aparente extremismo?

  • ¿Podría ser errónea alguna de las inferencias que hice sobre ellas?

  • ¿Qué otra información podría ayudarme a comprenderlas mejor?

  • En suma, si una parte infiere que a otra le motiva especialmente una política extrema o divisiva, la percepción de polarización no hará más que crecer. Y cuanto más se dé este fenómeno, más difícil será que se lleguen a comprender los verdaderos motivos de la otra parte.

    Si todos fuéramos más conscientes de nuestros puntos ciegos inferenciales o de nuestra tendencia a extralimitarnos al inferir, probablemente disminuiría la polarización política en el mundo.
    Artículo basado en:  I Know Why You Voted for Trump: (Over)inferring Motives Based on Choice
    Editorial:  Elsevier
    Año:  2018
    Idioma:  Inglés

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