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  Cuatro claves para mejorar la seguridad y defensa europeas 

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El terrorismo internacional y las tensiones en el este de Europa, por no mencionar el cambio de prioridades y el creciente aislacionismo de Estados Unidos, han hecho que la defensa vuelva a ser un tema candente en la Unión Europea. "Europa debe asumir una mayor responsabilidad respecto a su seguridad y defensa", afirma Jorge Domecq, director ejecutivo de la Agencia Europea de Defensa.

Ante este nuevo escenario, en el que la defensa europea ha pasado a ser una prioridad, Jorge Domecq señala cuatro medidas que deberían adoptarse para fortalecerla.

1. Aumentar la integración y la cooperación
"La actual fragmentación de la industria y el mercado europeos de defensa es un problema serio", explica Domecq. Por ejemplo, el Ejército estadounidense tiene un único tipo de fragata, tanque de batalla o vehículo blindado. En cambio, las Fuerzas Armadas de los países europeos emplean numerosos modelos.

Y mientras que el año pasado el gasto europeo en defensa fue poco más de un tercio del estadounidense, "sobre el terreno solo somos capaces de desplegar el 15% de lo que despliegan ellos, según algunos cálculos". De ahí que la necesidad de una mayor cooperación en Europa sea "una cuestión existencial". Si Europa quiere ser un actor global, "debemos procurar una mayor integración en defensa", insiste el director ejecutivo de la Agencia Europea de Defensa.

En cualquier caso, Domecq se opone totalmente a "la consolidación industrial por decreto", ya que "nunca funcionará". El éxito se conseguirá "cuando los Estados miembros se reúnan, acuerden las prioridades en materia de capacidades y necesidades militares y después recurran a la industria para desarrollarlas".

Un buen ejemplo de este tipo de colaboración sería el misil Meteor, fabricado por una empresa participada por seis países. Gracias a esta iniciativa, "Europa posee un tercio de la cuota mundial de la producción de misiles: Si estos países no hubieran cooperado, no estaríamos presentes en el sector".

Para ahondar aún más en la colaboración, 25 Estados miembros han firmado el acuerdo de Cooperación Estructurada Permanente (conocido como Pesco), vigente desde diciembre de 2017 y del que solo han quedado fuera Dinamarca, Malta y Reino Unido. Se trata de un paso adelante clave debido a la naturaleza vinculante de los compromisos adquiridos por los países firmantes para alinear y sincronizar los planes de defensa, así como maximizar la eficiencia del gasto.

2. Adaptarse al cambio tecnológico
"Las nuevas tecnologías cambiarán nuestra manera de organizar la defensa y el propio sector", vaticina Domecq, que cita los siguientes ejemplos.
  • La inteligencia artificial que integrarán los sistemas no tripulados, tanto militares como comerciales, les permitirá realizar tareas y misiones por sí solos.

  • El big data puede ayudar a mejorar el diseño de los simuladores militares, generar escenarios más realistas y hacer un uso más eficiente de los resultados.

  • La impresión 3D revolucionará la producción de herramientas y piezas, así como la organización de la logística al suministrarlas in situ y bajo pedido.

3. Invertir más en innovación
Según Jorge Domecq, "la investigación y transferencia tecnológica (I+T) es clave para todo sistema de defensa moderno", por lo que hay que darle prioridad e invertir en ella. A pesar del aumento del gasto en defensa, sorprende que entre 2006 y 2016 la inversión total en I+T cayera un 22% (el descenso en I+D fue del 6,5%).

Retomando el tema de la cooperación, el alto ejecutivo lamenta que "en 2015 ni siquiera el 8% del gasto europeo en I+T de defensa se hizo de manera colaborativa, la cifra más baja en diez años". El contrapunto positivo lo puso España en 2016, ya que casi un tercio de su gasto en I+T de defensa fue a parar a proyectos colaborativos.

Entre los años sesenta y noventa hubo muchos programas con participación de diversos países, como los de los aviones de combate Panavia Tornado y Eurofighter Typhoon u otras colaboraciones para el desarrollo de helicópteros y misiles. En cambio, no ha habido "ningún programa colaborativo de defensa importante en los últimos diez años".

El resultado es "un menor nivel de inversión y menos proyectos colaborativos", al tiempo que las Fuerzas Armadas de los países europeos dedican casi la mitad de su presupuesto a personal. En definitiva, "gastamos demasiado en personal y muy poco en innovación".

4. Abrirse a los actores no tradicionales
En muchos casos las pymes y las empresas no tradicionales del sector de defensa "son la fuente de investigaciones innovadoras y tecnologías de vanguardia", apunta Jorge Domecq. Un dato que hace "más perentorio si cabe" recurrir a estas compañías e incorporarlas "a la base industrial y tecnológica europea de defensa".

Pero esta colaboración plantea tres retos. En un entorno bélico, explica Domecq, el sistema de defensa no se puede permitir tecnologías que fallen: "Deben funcionar". Ello exige pruebas onerosas y plazos de ejecución que chocan con el habitual ritmo frenético de las startups.

Otro problema es la longevidad de las empresas: ¿seguirán existiendo dentro de 20 años las compañías que hoy son punteras para ofrecernos actualizaciones y asistencia técnica? Otro inconveniente es la naturaleza global de las cadenas de suministro actuales, con el consiguiente riesgo de que algunos eslabones no cumplan todos los requisitos de seguridad.

"La innovación puede aportar mucho, pero quedan preguntas por responder", admite Jorge Domecq. En su opinión, la Agencia Europea de Defensa debe "comprometerse con la industria europea, a todos los niveles, para apoyar la innovación".

En esta encrucijada, concluye el director ejecutivo de la Agencia Europea de Defensa, "si conseguimos que la cooperación sea la norma, con unas prioridades consensuadas, una financiación suficiente y tecnologías innovadoras, habremos dado un paso decisivo hacia una Unión Europea de Defensa".

Este artículo se basa en las declaraciones que Jorge Domecq realizó durante su visita al campus del IESE en Barcelona en mayo de 2018.
Artículo basado en:  Cuatro claves para mejorar la seguridad y defensa europeas
Año:  2018
Idioma:  Español