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  El papel de la justicia en los sistemas de control de gestión 

Cátedra Crèdit Andorrà de Mercados, Organizaciones y Humanismo
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Los sistemas de control de gestión están pensados para animar a los directivos a cumplir los objetivos de sus empresas, premiando y promocionando a las personas según determinados criterios. Normalmente se diseñan con la idea de alcanzar la mayor congruencia de objetivos, es decir, que todas las personas trabajen en pos de unos objetivos individuales que coincidan con los de la empresa.

En el documento de investigación “The Next Generation of Management Control Systems: Justice and Fairness as Antecedents of Goal Congruence”, Natàlia Cugueró y Josep M. Rosanas, del IESE, abren una nueva vía en el estudio de los sistemas de control de gestión analizando el papel de la justicia organizacional. Su hallazgo es que esta última está estrechamente relacionada con los sistemas de control de gestión.

Justicia formal e informal
Existen dos tipos de justicia en un sistema de control de gestión: formal e informal. La primera hace referencia al diseño del sistema de control de gestión en sí. Es la estructura que los directivos utilizan para fijar objetivos y presupuestos, evaluar el rendimiento y conceder premios.

La justicia informal hace referencia a cómo los directivos utilizan realmente el sistema. Se hace de manera más discrecional, adaptando las decisiones a un punto de vista más subjetivo.

Por ejemplo, una empresa puede tener un sistema de bonus que ofrezca incentivos al departamento de ventas, pero no a aquellos que lo apoyan. Con el paso del tiempo, los directivos pueden adaptar el sistema de control para hacerlo más justo, mediante ajustes a corto plazo o cambios permanentes en los incentivos.

Que exista justicia, tanto formal como informal, contribuye enormemente a la eficacia de un sistema de control de gestión. Por ello, los autores han creado un modelo que explica las cuatro situaciones en que la justicia de un sistema de control de gestión influye en la congruencia de objetivos de la empresa.

Los cuatro estados de la congruencia de objetivos
1. Congruencia total de objetivos (sistema formal e informalmente justo). El diseño y uso justos del sistema de control de gestión formal conduce a la congruencia ideal de los objetivos y a una alto grado de identificación entre directivos y empleados. Esta situación corresponde con un equilibrio estable. La injusticia rara vez hace su aparición y, si lo hace, puede ser corregida fácilmente por el director del sistema aplicando las disposiciones pertinentes.

2. Congruencia ocasional de objetivos (sistema formalmente injusto, informalmente justo). Es una situación más común, en la que la congruencia de objetivos es ocasional y el sistema, aunque formalmente es injusto, se utiliza de manera justa. El aprendizaje del proceso de evaluación es el siguiente: tras corregir la injusticia del sistema, los directivos pueden empezar a proponer cambios en aquellas partes que han demostrado ser injustas. Esta justicia informal puede conducir a la larga a la formal y, por consiguiente, alcanzar la congruencia total de objetivos.

3. Congruencia perversa de objetivos (sistema formalmente justo, informalmente injusto). Implica el uso injusto de un diseño de control de gestión formalmente justo. El énfasis en las normas hace que el sistema se más injusto formalmente, mientras que los responsables de la toma de decisiones aprenden a burlarlo. Se trata de dos tipos de aprendizaje disfuncional, por los que los directivos y las personas solicitan más normas, y pueden acabar transformando un sistema formalmente justo en otro formalmente injusto. El resultado es una incongruencia total de objetivos y un nivel muy bajo de identificación entre los miembros de la empresa.

4. Incongruencia total de objetivos (sistema formalmente injusto, informalmente injusto). El uso injusto de un sistema de control de gestión formalmente injusto conduce a la incongruencia total de objetivos. Las personas no tienen ninguna motivación para trabajar por la empresa, y el aprendizaje negativo les empuja hacia una situación de injusticia más extrema. Esto hace que la empresa sea un lugar de trabajo injusto, por lo que las personas piensan en irse o se aíslan de su entorno para sobrevivir.

El objetivo de cualquier empresa de éxito debería ser la congruencia total de objetivos. Para ello es vital garantizar la justicia, tanto formal como informal, del sistema de control de gestión.
Lo ideal es contar con una estructura justa que incentive a todo el mundo a caminar en la misma dirección. Los directivos han de usar este sistema de manera justa y no buscar escapatorias o pervertirlo.
Artículo basado en:  ANULADO
Editorial:  IESE
Año:  2011
Idioma:  Inglés