El domingo, en este mismo periódico, indicaba que el caso de YPF (la parte argentina de Repsol) era un mal precedente para España y para Argentina. Ayer, Cristina Fernández de Kirchner decidió nacionalizar YPF. Para este Gobierno podría decirse que esta semana es aquella en la que éramos pocos y .... parió .... no un niño, sino una nacionalización. Un mazazo a la economía y al orgullo del país. Máxime cuando el Gobierno español, y la oposición, habían reaccionado públicamente y la maniobra blanquiazul ha sido burda, desproporcionada, populista y desconsiderada con el Derecho internacional.