El día a día tiene mala fama, quizá porque se asocia a la cotidianeidad y ésta, al aburrimiento. En el mundo laboral, además, los trabajos día-a-día no son de los mejor retribuidos y quizá por esto se identifican con actividades de poco valor, a ningunear y, a ser posible, a evitar. Son frecuentes las agresiones al trabajo cotidiano.