¿Puede un país aumentar su atractivo como destino de las inversiones en innovación de empresas multinacionales? La respuesta es que sí, y que debe hacerlo. El centro de competitividad del IESE publica un estudio en el que destaca no sólo los beneficios de la inversión en I+D+i, sino también el papel fundamental de estas compañías para mejorar la fuerza laboral, la productividad y la imagen del país de destino.