La recesión suave que afectó a algunas economías avanzadas en 2000-2001 renovó el interés por el estudio y la gestión de los ciclos económicos. Más recientemente, las presiones que están recibiendo los políticos para que prevean las fluctuaciones económicas han devuelto el protagonismo a la política monetaria.
Recabar información sobre las condiciones presentes y futuras de la economía se ha convertido en una función importante de los bancos centrales: a partir de esa información, pueden tomar las decisiones más oportunas en cada momento y de ese modo evitar retrasos y que su política pierda eficacia. Como consecuencia, se ha puesto el énfasis en la detección de aquellas variables que prevén la evolución de la economía.
Los indicadores tradicionales de la evolución de la economía, como los agregados monetarios, los tipos de interés o las tasas de descuento, pueden resultar problemáticos, lo que ha suscitado mayor atención sobre los diferenciales de tipos de interés, es decir, la diferencia entre los tipos de interés a corto y largo plazo.
En este artículo, publicado en el Journal of Economics and Business, Javier Gómez Biscarri, profesor adjunto del departamento de análisis de decisiones del IESE, estudia el poder de los diferenciales de tipos de interés para predecir recesiones.
Aunque los diferenciales de tipos de interés se han estudiado con anterioridad en Estados Unidos, Canadá, Alemania y Reino Unido, no hay muchos datos disponibles sobre su poder de predicción en la mayoría de países europeos. Es por ello que Gómez examinó el contenido informativo de los diferenciales de tipos de interés nacionales en un amplio espectro de países de la Unión Europea así como en Estados Unidos. Se centró en la cuestión de si ese contenido informativo había cambiado en las últimas dos décadas y analizó esos cambios.
Señales cada vez más débiles
Gómez halló que el poder informativo de los diferenciales de tipos de interés nacionales es débil y cada vez menos importante; una falta de poder de predicción regular en los diferenciales de tipos de interés internacionales, y un escaso poder informativo de otras variables financieras. Ante estos datos, el autor plantea la duda de si aún es posible realizar predicciones precisas.
El artículo muestra que sigue teniendo sentido utilizar los diferenciales de tipos de interés como indicadores de la actividad económica, y que en la mayoría de países aportan señales sobre la evolución futura de la actividad económica. Estas señales, sin embargo, son cada vez más débiles y cortoplacistas.
Según el autor, en Europa, durante los ochenta se utilizaron mayormente diferenciales de tipos de interés nacionales en la predicción de la evolución económica, mientras que en los noventa ese poder se perdió y la mayor parte de la información pasó a obtenerse de los diferenciales de tipos de interés internacionales, como los de Alemania y Estados Unidos.
Más integración, menos poder de predicción
"El poder de predicción de los diferenciales de tipos de interés parece haber atravesado dos fases: al desarrollarse los sistemas monetarios y financieros nacionales, pasaron a ser informativos, pero la profundización de la integración ha provocado la desaparición del poder de predicción de los diferenciales de tipos de interés nacionales, en general a favor de un diferencial de tipos de interés internacional que, en cualquier caso, acaba teniendo un poder de predicción limitado", señala Gómez.
El autor interpreta estos hallazgos como el resultado de una mayor integración de las economías internacionales. Esta integración puede estar facilitando la transmisión de crisis de un país a otro al tiempo que limita el campo de acción de las políticas monetarias nacionales autónomas.
Los resultados indican también que las economías europeas están cada vez más integradas con la norteamericana, lo que si bien hace que la política monetaria repercuta más rápidamente en la economía real, también la hace menos eficaz.
Gómez concluye su artículo con una pregunta sobre la causa de esta pérdida de eficacia: ¿La mayor integración internacional limita las políticas monetarias nacionales, o es que la política monetaria -cuya eficacia depende de la existencia de fricciones nominales- es menos eficaz en las economías desarrolladas porque en éstas se están superando las rigideces nominales?