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  Estresarse en España: causas del estrés de los directivos y cómo tratarlo 

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Dolores de cabeza terribles, nerviosismo e indigestión. Son sólo unos cuantos de los muchos síntomas del estrés, un trastorno al que se ha llamado la enfermedad del siglo XXI. En el actual entorno económico mundial, tan competitivo, los directivos -que asumen cargas y responsabilidades abrumadoras- sufren cada vez más de estrés. La implacable tensión deteriora su productividad y salud y, por ende, debilita la propia empresa.

En su artículo "Individual and Corporate Stress Management in Spain: Causes of Managerial Stress and Ways to Deal with It", Steven Poelmans, profesor adjunto de Dirección de Personas en las Organizaciones de IESE, explica las causas del estrés y cómo pueden abordarlo las empresas. Como ejemplo, Poelmans describe la situación en España, país que registra los niveles de cansancio mental más altos de Europa detrás de Bulgaria y Ucrania.

El estrés, una reacción psico-fisiológica o conductual al desequilibrio, es similar a la relación entre un arco y una flecha. La tensión en el arco proporciona a la flecha la energía que necesita para alcanzar el blanco. Pero si se tensa demasiado fuerte o demasiado a menudo, al final pierde su resistencia. Lo mismo ocurre si el arco no se destensa o "relaja" después de su uso. Dicho de otra manera, los humanos están hechos para resistir el estrés, incluso en grandes dosis, pero siempre que éste no supere un nivel o duración determinados, es decir, que dé tregua.

Sin embargo, el lugar de trabajo suele comportar un estado de estrés diario en su más cruda expresión. Las causas, o estresantes, abarcan desde un volumen de trabajo agotador, largas horas de trabajo y penosos viajes de negocios hasta relaciones conflictivas, imprecisión en la asignación de responsabilidades e incluso el calor o el ruido. Las personas lidian con el estrés en función de su resistencia o dureza. La gente que está más en forma o es más sana, o que ha aprendido a vivir con el estrés, puede resistir más la presión. También se revelan muy útiles el apoyo social y un control interno, es decir, cuando la persona cree firmemente que tiene algún tipo de influencia en su entorno.

Pero mucha gente no está dotada de los mecanismos para soportar la presión y cuando ésta se acumula, no son sólo los empleados los que sufren; al final, también se ve afectada la empresa. Las "organizaciones estresadas" suelen funcionar sin una misión clara y tener una mentalidad reducida a ganar o perder. Otros síntomas son la falta de innovación, las crisis en el seno de los departamentos, conflictos internos, un elevado nivel de absentismo o de cambios de personal y hasta sabotaje.

Por todo ello, advierte Poelmans, las empresas deberían prestar más atención a la gestión del estrés. Es más, la legislación europea ya establece que las empresas son responsables del estrés psicosocial causado por el trabajo. Mediante la introducción de iniciativas para combatir el estrés, una empresa puede mejorar a la larga su eficacia y reputación. Al mostrar que se preocupa por la salud de sus trabajadores, la empresa puede aumentar su prestigio a ojos de sus trabajadores, la opinión pública y el mercado de trabajo en su conjunto. También es digno de tener en cuenta el argumento ético de que las empresas tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de la gente.

En el marco de un estudio internacional, Poelmans se centró en los directivos españoles. Comparados con sus colegas del resto del mundo, los españoles presentan un alentador nivel de satisfacción en el trabajo, pero pagan un alto precio por ello: una mala salud mental. Esta circunstancia se debe en parte a los agotadores horarios de trabajo españoles, de 9 de la mañana a 8 de la tarde. Aunque se supone que los trabajadores disponen de una gran pausa para comer, pocos la hacen y la mayoría acaban trabajando cuatro horas más del máximo prudencial de 48 horas, tal y como estipula la legislación europea. Semejantes horarios de trabajo acaban por originar conflictos entre trabajo y familia y desavenencias familiares en un país en el que la familia es una institución de importancia primordial.

¿Y qué hacen las empresas españolas para aliviar el estrés de sus empleados? Poelmans halló que la mayoría aborda el estrés ofreciendo flexibilidad en términos de vacaciones negociadas y horarios de trabajo. También el tratamiento médico, con exámenes periódicos y asistencia, suele ser muy común. Pero estos esfuerzos no previenen los problemas, sino que son una mera reacción a los mismos.

A las empresas españolas todavía les falta mucho camino por recorrer y Poelmans sugiere cuatro estrategias para gestionar el estrés corporativo. La primera, "el caballo de Troya", consiste en emprender proyectos modestos a pequeña escala que más tarde se harán más ambiciosos. Como ejemplos cita los proyectos de gestión de crisis, cursos de gestión del estrés y las intervenciones en el lugar de trabajo basadas en encuestas. La segunda estrategia, el "enfoque integrado", supone la integración de la gestión del estrés en los departamentos de recursos humanos, gestión de calidad total y orientación al cliente. El "enfoque sistemático" analiza y aborda el estrés de un modo estructural. Por último, algunas organizaciones fomentan la creación de una cultura corporativa centrada en el bienestar de los empleados, en la que el estrés ya no es un tabú.

Empresas de toda Europa, como un hospital general holandés y una empresa forestal finlandesa, ya han puesto en práctica estas estrategias. Poelmans recomienda a las empresas españolas que se inspiren en estos y otros ejemplos para abordar mejor el estrés, tanto a escala individual como de la empresa en su conjunto.

Artículo basado en:  Individual and corporate stress management in spain: causes of managerial stress and ways to deal with it
Año:  1998
Idioma:  Inglés