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Telecomunicaciones en España: estimular la competencia sin ahogar las inversiones

López, A.L.

 

Editor: IESE

Documento original: Competencia y regulación en los mercados españoles de las telecomunicaciones

Año: 2009

Idioma: Español

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Desde que en 1998 se liberalizó el sector español de las telecomunicaciones, se ha establecido una creciente presencia de operadores y se ha logrado una disminución de los precios. Sin embargo, el sector sigue presentando niveles de concentración y de precios superiores en general a la media europea, así como índices de implantación inferiores. El documento Competencia y Regulación en los Mercados Españoles de las Telecomunicaciones, se propone contribuir al debate sobre la naturaleza de las medidas que deberían ayudar a corregir estos desequilibrios y hacer frente a los nuevos retos. Entre éstos destacan los contenidos audiovisuales de pago, las redes de nueva generación y el proceso de convergencia tecnológica.

Los autores del informe, Ángel Luis López, investigador postdoctoral del IESE, que ha contado con la colaboración de Sandra Jódar Rosell, constatan que en la actualidad Telefónica controla el 80% de los ingresos minoristas de la telefonía fija; el 50% de los generados por la telefonía móvil y más del 60% de los generados en Internet. El dominio del operador incumbente es más acusado en el mercado de la banda ancha minorista; la competencia se estanca en la telefonía fija y mejora en la telefonía móvil, en este caso apoyada por el empuje de la entrada de Yoigo y los operadores móviles virtuales.

Mucho por liberalizar
La telefonía fija, segundo segmento en importancia del mercado de las telecomunicaciones, está perdiendo peso, entre otros factores por la progresiva sustitución de sus servicios en favor de la telefonía móvil y de la voz por Internet. España cuenta con 43,9 líneas fijas activas por cada 100 habitantes, con un grado de concentración más alto que el de Europa. Telefónica controla cerca del 80% de la cuota de líneas y ONO, su principal competidor, sólo tiene un 10% de cuota. Los precios de la cuota mensual fija son similares a los países del entorno, los de las llamadas locales son inferiores a la media europea y las nacionales son superiores.

La telefonía móvil, que se ha convertido en el segmento más importante del sector español de las telecomunicaciones, alcanzaba a mediados de 2008 un grado de penetración del 114%, un porcentaje inferior aunque cerca de la media europea. Movistar, la marca de la telefonía móvil de Telefónica, controlaba en 2008 una cuota de mercado por usuarios del 45%, seguida de Vodafone, con un 31%. A pesar de que la competencia se ha ido abriendo camino (ayudada además por la presencia de los operadores virtuales), el grado de concentración supera ligeramente al de la media europea. Las tarifas de la telefonía móvil tienden a disminuir con el tiempo, pero los precios del rango de consumo bajo son más altos que la tarifa media europea, y en el caso del rango de consumo elevado, son los más altos de Europa, tanto en tarifas de prepago como post-pago. Además, en España se paga por el establecimiento de llamada, una práctica que no es habitual en los países europeos.

En 2008 la tasa española de penetración de las líneas de banda ancha se situó alrededor de 20 líneas por cada 100 habitantes, un nivel inferior a la media de la UE-15, que es de 25 líneas por cada 100 habitantes, y de la OCDE, con 21 líneas. Esto puede atribuirse no tanto a la calidad de las redes -los operadores no ofrecen toda la velocidad prometida- sino más bien a las características sociales y demográficas, y en especial a que los precios son relativamente altos. Los operadores entrantes en su conjunto están perdiendo cuota de mercado en cuanto a número de líneas. Telefónica controla el 56% de las mismas y los operadores entrantes el 43,68%, un 10% inferior a la media de la UE. El precio de la mejor oferta de Telefónica es un 56% superior a la media de los precios de las mejores ofertas de los incumbentes europeos y el precio de la mejor oferta en España es un 11,7% superior al precio medio de las mejores ofertas de la UE.

El segmento de servicios audiovisuales de pago está formado por cuatro tecnologías: satélite (la tecnología incumbente), cable, DSL, y TV móvil en streaming. Aunque es todavía pequeño (en septiembre de 2008 un 25% de los hogares tenían suscrito algún sistema de televisión de pago), en comparación con los otros segmentos está en franco crecimiento. Según datos de la CMT, se consiguieron más de 600.000 nuevos abonados entre los terceros trimestres de 2007 y 2008, si bien en términos de penetración se sitúa casi a la cola de Europa. La TV sobre DSL ha conseguido un 14% de cuota y los servicios audiovisuales de pago por la Televisión Digital Terrestre (TDT), que logran más de 600.000 abonados en 2009, multiplicarán los canales disponibles y en consecuencia la competencia y, quizás, el tamaño del mercado. En términos internacionales, podría decirse que la TV de pago en España es relativamente cara.

Estimular la competencia sin ahogar las inversiones
El informe subraya que las medidas de regulación han de ser, sobre todo, efectivas. En el caso de las redes de nueva generación, por ejemplo plantean desembolsos cuantiosos en infraestructuras pero que también abren oportunidades de ampliación de mercado, es necesario fomentar la competencia de los entrantes (evitando la estrangulación de sus márgenes) sin desincentivar las inversiones en infraestructuras de incumbente y entrantes. "Es mejor una red de fibra óptica que ninguna", advierten sus autores. Dado que no es posible, ni beneficioso, replicar las redes en todo el territorio nacional, afirman, la regulación ha de impulsar la creación de redes nuevas en los tramos y zonas donde ello sea posible y favorecer el uso de las ya existentes a los entrantes donde no sea posible.

Las medidas de regulación, han de ser también flexibles, ya que operarán en un sector en evolución. Un ejemplo de los cambios es el proceso de convergencia tecnológica, que cuestiona la definición del mercado, hasta ahora compartimentado en segmentos y que se puede transformar en un mercado de telecomunicaciones electrónicas en su conjunto. Este cambio convierte potencialmente a las operadoras en empresas multiproducto, capaces de proveer ofertas integradas compuestas por voz, datos y contenidos audiovisuales, lo que repercutirá en los precios. De hecho, en la actualidad, un 40% de los clientes de telefonía fija recurre ya a la fórmula del empaquetado de servicios (básicamente de voz y acceso a Internet), y el 40% del mercado de la TV de pago se sirve bajo esta modalidad. Los recientes acuerdos de la industria para servir servicios triple play tendrán un papel creciente en la estrategia competitiva de los proveedores, aumentando la complejidad de las interrelaciones.

Las iniciativas reguladoras han de adaptarse a la creciente complejidad del mercado y a la evolución de los costes, cada vez más difíciles de prever. "En un mercado heterogéneo no deberían buscarse soluciones homogéneas", advierten los autores.

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